Your HTML Code

Flag Counter

lunes, 4 de noviembre de 2013

CASTELLET - PANTANO DE FOIX


El castillo de Castellet se encuentra en Castellet i la Gornal (Alt Penedès), al sur de Barcelona y a pocos kilómetros de Sitges y Vilanova i la Geltrú. Los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo recientemente permiten afirmar que en el turón donde está el castillo ha habido presencia humana desde la época de los íberos, hace 2.500 años, y que el lugar siempre ha estado vinculado a la vigilancia de las vías de comunicación: el río Foix y la Vía Herculia, después llamada Vía Augusta, actual autopista AP-7.

   
   La primera referencia documental conocida del castillo data del año 977. La fortaleza tuvo una gran importancia estratégica hasta el siglo XVI. En estos siglos la posesión del inmueble alternó entre varios linajes de feudatarios, los condes de Barcelona (siglo XI) y la Corona Catalana-aragonesa (siglo XV). A partir de ese momento, el castillo fue encadenando periodos de decadencia hasta llegar al estado de ruina.
   
                                                                         
 Entre 1928 y 1930 se realizó una restauración parcial de la fortaleza, que comprendió las estructuras de la parte central y de poniente. La parte sur no se vio modificada en estos trabajos, que determinaron su actual perfil. Al cabo de los años el castillo fue declarado bien cultural de interés nacional, pero eso tampoco garantizaba la conservación de la fortaleza.

                                                                                 
                                                                                     
El Pantano de Foix es una creación artificial de principios del siglo XX, que tuvo en su diseño y construcción como finalidad principal abastecer de agua a la comarca del Garraf, tratando de satisfacer las necesidades del líquido elemento para el riego de los campos dedicados a la labor agrícola. Sus aguas no son aptos para el consumo humano dado que proceden de la depuradora de Vilafranca del Penedès.
                                                                              

Con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en una reserva ecológica sirviendo de refugio y sustento a numerosas aves que en la zona se han quedado sin espacios similares debido a la explotación humana del territorio. La fauna del lugar es rica. Hallamos abundantes carpas y anguilas, réptiles como tortugas o serpientes de agua, anfibios como sapos y salamandras, y una extensa variedad de especies de pájaros (unas 150 especies aproximadamente, sin tener en cuenta las aves migratorias temporales). Alrededor del pantano abunda una flora de encinares y pinos.                                                                             


jueves, 27 de junio de 2013

Colonia Minera de Figols 22/06/2013

http://catalunyadiari.cat/noticia/16876/peguera-el-poble-miner-abandonat




                                       

 
 
 
 
  


     
EL EMPRESARIO                   

José Enrique de Olano y Loyzaga
(Liverpool, 1847-Barcelona 1934)
Ingeniero de minas y miembro de una familia vasca que formaba parte de importantes empresas (navieras, mineras, metalúrgicas y textiles), consiguió modernizar totalmente la minería de la comarca. En 1900 su empresa ocupaba la posición décima en el ranking estatal del sector. En 1908 el rey Alfonso XIII efectuó una visita a las minas y le concedió el título de "Conde de Fígols".
En 1893, José Enrique de Olano y Loizaga compra buena parte de las minas de los términos municipales de Cercs, Fígols y la Nuevo e inicia un proceso de modernización de las explotaciones al mismo tiempo que impulsa la construcción de las colonias mineras de Sant Corneli , San José y la Consolación y del ferrocarril hasta pie de las minas.


Las inversiones económicas necesarias para hacer rentable el carbón aconsejaron a Olano crear, en 1911, una sociedad anónima, "Carbones de Berga, SA, la nueva empresa se ​​convirtió en la más importante del sector minero de Cataluña.



La vida en las colonias mineras era difícil debido a su aislamiento y al hecho de que todos los habitantes dependan totalmente de la mina y de la empresa minera. Hasta la Guerra Civil y, a pesar del aislamiento, las colonias vivieron intensamente las reivindicaions políticas y sociales del período: el enfrentamiento constante con el empresario, la lucha por las reivindicaciones laborales y sociales, el anticlericalismo, la fuerza del sindicato CNT-FAI son inseparables de su historia

Además de las colonias mineras el conjunto incluía la amplia zona de servicios (talleres mecánicos, carpintería, fontanería, almacenes, dispensario de la empresa, economato, lavadero de carbón, oficinas, etc)
                

                                                     Pla inclinat pel transport del carbó                 
                                                                  
                                                     El tren al pas per l'estació de Fígols              

ENFERMERIA

                                                                             
                                                                                    
EL DOCTOR JOSÉ MORALES ÚBEDA (1900-1936),
UN HÉROE ANÓNIMO
El doctor José Morales Úbeda empezó a trabajar en la minas de Carbones de
Berga de Fígols (Cercs, Berguedà), en el año 1931, en el Dispensario de la Consolación
y en el Botiquín de Sant Corneli. Fue a la vez médico titular de la Junta Municipal de
Sanidad de Fígols. Realizó un importante trabajo profesional y humano en el pueblo y en
las minas, convirtiéndose en una persona reconocida y querida. Ello no impidió que un
grupo de incontrolados le quitase la vida el 20 de Julio de 1936, cuando el fervor revolucionario
que pretendía acabar con la vida de los dueños y directivos huídos, le halló a él.
                                                                

Palabras clave: Morales Úbeda, médico asesinado, Guerra Civil, minas.
El catedrático de historia, F. Xavier Pardo, en su libro "La panadera y el viejo topo", escribe:
"El calurosa mañana del día 20 de julio de 1936, la Luz entró diciendo: Madre!
Qué espanto, he visto un hombre muerto .... a la Consolación. Delante de la iglesia
se quemaba la madera del retablo y, al lado, había un hombre en el suelo, que
parecía muerto ".
Este hombre, del que no cita apoyo identidad, era el doctor José Morales Úbeda.
Durante más de setenta años, se ha silenciado su nombre. Seguramente a nadie
interesaba remover lo que había sucedido. Posteriormente, otros hechos, no menos
graves, contribuyeron a que su asesinato cayera en el olvido, hasta borrar totalmente su
recuerdo. No tenía hijos, ni familia, que reivindicaran su memoria.


Sant Corneli, dilluns, 20 de juliol de 1936. Las noticias que llegan por la radio son
muy alarmantes. El ejército se ha sublevado en Marruecos y se lucha en las calles de
Barcelona. Mientras les organitzacions obreres de les mines de Figols1 se están
movilizando en defensa de la República, grupos de incontrolados están cometiendo
impunemente toda clase de delitos. Los pueblos, diseminados en una cuenca
montañosa y con comunicaciones difíciles, han quedado en manos de los más
revolucionarios. Todo ello, ha contribuido a que se hayan producido graves desmanes.
El Santuario de Nostra Senyora de la Consolació, situado junto a las instalaciones
mineras del mismo nombre2 , ha sido saqueado e
incendiado. En su entorno hay
cadáveres tirados por el suelo. Entre ellos, el del doctor José Morales, médico de la
empresa Carbones de Berga, el del cajero de la misma compañía 3 y los de otros tres
administrativos4 . La situación es de un completo desorden.


                                                                
Han buscado a los dueños de la empresa, los señores de Olano, pero no se encuentran
en la zona. Tampoco el gerente, Ramón María Cerero, que tiene la oficina en Barcelona.
Han perseguido hasta Manresa a los dos ingenieros responsables de las explotaciones,
que consiguieron huir en medio de la confusión, pero allí les han perdido la pista. Y, al
final, han sido los empleados de la oficina y el médico los que han pagado con la vida la
sinrazón y el odio de los más extremistas. 
¿Cómo es posible que asesinaran a un hombre, como el doctor Morales, que en las
difíciles vidas de aquellos mineros, en un territorio abrupto, se había desplazado hasta
sus casas, en pleno invierno, a lomos de una caballería, para atender un parto o curar a
un niño enfermo?


¿O se habían olvidado que, cuando había un accidente en la mina, fuera de día o de
noche, detrás de la brigada de salvamento, sin saber lo que se encontrarían, entraba el
personal sanitario, sin más protección que sus batas blancas y sus bolsas de primeros
auxilios?¿Y no salió nadie en defensa de unas personas que no eran más que unos trabajadores
cualificados, que no tenían nada que ver con la dirección de la empresa o con los
problemas económicos que estaba atravesando el carbón en aquellas fechas?
El doctor Morales, cuando lo mataron, tenía 35 años . Se había pasado más de la mitad
de su vida preparándose para su profesión. Estudió el bachillerato en su Almería natal.
Luego, con diecisiete años, tuvo que dejar a sus padres6 , para poder matricularse en la
Facultad de Medicina de Cádiz, donde obtuvo su licenciatura en 1926. Después, comenzó
a ejercer, trabajando primero en Almería y, posteriormente, en Cáceres.

                                                                                 

En 1931, el año en que se proclamó la Segunda República, la empresa Carbones de
Berga, que estaba reclutando mucho personal en el sur de España, lo contrató para que
atendiera el Dispensario que estaba junto a la bocamina de Consolació, así como el
Botiquín que la compañía tenía en Sant Corneli.
Inscrito en agosto de 1931 en el Col·legi de Metges de Barcelona7 , fue nombrado Metge
titular de la Junta Municipal de Sanitat de Fígols - Les mines8 , actividad que compatibilizó
con la de médico de la empresa minera.  

                                 
                                                           Accident de l\'Aspà                    
                                                                           

                                                                              

 Nos iniciamos a realizar una visita a este enclave tan peculiar por su historia y lleno de emociones y trageria en su entorno.Realizamos un amplio recorrido por todas las instalaciones fotografiando cada rincón y la verdad es que és una experiencia de ver como esa gente tan humilde podian trabajar en esas condiciones tan extremas y peligrosas a la vez.                                     
 El lugar reconozco que me impresionó mucho, acompañado por Fran Recio y Antonio Gomez nos adentramos en el interior de los edificios que un día conformaron la colonia minera.Tengo que resaltar que el lugar se encuentra en unas pésimas condiciones con un alto riesgo de peligrosidad de derrumbe en algunas zonas.En otra ocasión volveremos para visitar lo que fué en su dia el Santuario de Nostra Senyora de la Consolació situado junto a las instalaciones mineras.Fué saqueada y incendiada en su entorno multitud de cadáveres tirados por el suelo y entre ellos el del doctor José Morales..

          Vista de les oficines de l\'empresa Carbons de Berga S.A.
    
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
            

  
  
 
 
 
 
 
  
   
 
   
 
 
 
  
 
                          Santuario de Nostra Senyora de la Consolació
    
 
 
  

                                                   EXTRAÑAS CAPTURAS EN VIDEO

                                       
                                                                               
                                                                               

                                                                                 
                                                      
                                                      REGISTROS PSICOFÓNICOS  

                                                                                  
                                                                       
                                                              CURIOSAS ORBES 

                                                                       
                                                                            
  • David Perez P Ciertamente, hay partículas que por su contingencia de humedad y grosor -aunque sea milimétrico- reflejan la luz más que otras. La forma de una partícula de polvo puede variar según su composición mineral y la retención de humedad, lo que causa formas distintas. Algunas son de reflejos muy definidos. Estas, por su mayor 'espesor', se ven como figuras muy concretas, por lo que, junto al desenfoque de la proximidad, causan pareidolia. Ahora bien, las formas que un ente desee recrear para manifestarse no están limitadas por esas características, pero el mero hecho de desear ser visto precisa también ser lo suficientemente distinguible de una mota de polvo. Elegir materializarse tan similar a una mota de polvo no es efectivo, sino mas bien absurdo. Recordemos que los entes no se materializan a sí mismos, sino que se representan mediante la modificación de la densidad -cambiando el estado de la temperatura sería suficiente- de un espacio de volumen cúbico que este elija. Si un ente se materializara a sí mismo, no podría regresar a su estado anterior en la 5ª dimensión. Por lo menos, esas son las leyes de la física cuántica.

    Más información en los enlaces de mi compañero Fran Recio:

    http://franrecio.com/investigaciones/experiencia_colonia_minera_I.html

     

     http://franrecio.com/investigaciones/experiencia_colonia_minera_II.html